Comales / Los Reyes Metzontla, Puebla

Un poco más adelante del interesantísimo poblado de Zapotitlán Salinas, siguiendo por la ruta de la reserva de la biósfera de Tehuacán, se encuentra un pueblo enclavado en las montañas de la sierra. Para llegar hay que atravesar un camino de terracería por aproximadamente 30 minutos, que bien vale la pena recorrer lentamente para disfrutar el paisaje.

Una vez llegando a Los Reyes, nos recibe un camino de pavimento y piedra construido por los propios pobladores y un letrero de bienvenidos con la imagen de los magos bíblicos que dan nombre al pueblo. En la entrada, podemos apreciar algunos murales que hacen alusión al oficio más común del lugar, la elaboración de diferentes productos de barro, sobre todo comales de diferentes tamaños, mismos que están a la venta en su museo, donde se exhiben y venden muchas de las mejores piezas de todas las familias de artesanos.

Podría decirse como en muchos casos de pueblos de artesanos, el oficio brinda una identidad a través de la transmisión de conocimiento por generaciones. Acá prácticamente en todos los hogares hay por lo menos un miembro de la familia que sepa hacer comales y hay una red de artesanas y artesanos muy estrecha porque además muchas de las personas que habitan en el lugar, son familia.

El método que utilizan para elaborar sus piezas es tradicional, con tierras de la región, uso de torno manual, es decir, con una piedra o un disco de piedra. Después del secado al sol, como en toda pieza de barro, el producto se somete a las exigencias del fuego pero generalmente no se usa horno sino se lleva a cabo una quema en los patios o terrenos de los distintos hogares, que generalmente no cuentan con un taller artesanal como tal, sino simplemente disponen en el piso todos los materiales que utilizan para hacer su labor, excepto aquellos hogares que cuentan con la estructura metálica necesaria para llevar a cabo la quema. Este paso del proceso es muy interesante porque implica una tarea de colaboración familiar, dada su complejidad y dificultad.

La estructura de fierro es una especie de rieles donde se colocan cuidadosamente los comales en ambos lados y encima algunas otras piezas.  Una de las tareas más meticulosas, de las que se encargan las personas mayores, generalmente lo más ancianos, es la preparación de la cama de leña, la cual está conformada por diferente tipo de madera dispuesta estratégicamente según tamaño y tipo de leño.   Todo esto conforma una estructura que asemeja una balsa o canoa, algún tipo de embarcación mítica hecha de discos de barro y leños de diferente tamaño. Es un espectáculo único, podría decirse que es una escultura perfecta realizada por los miembros de la familia participantes, quienes sin proponérselo, generan una pieza artística, más allá de los productos artesanales utilitarios. Eso sí, una pieza artística efímera e involuntaria.

Finalmente, la quema es progresiva, es decir, es en etapas. Se comienza por uno de los extremos y van acomodando leños verticales que cubren la estructura, para que vaya avanzando el fuego lo más uniforme posible. Para esta tarea, muy difícil por el calor intenso que genera el fuego, se utilizan una especie de ganchos largos de alambre con mangos de madera para manipular los leños ardiendo y que vaya avanzando el fuego.

La familia Juárez Cortés fueron quienes amablemente me compartieron este ritual familiar, en el pequeño patio frontal de la casa en construcción de uno de los hermanos que trabaja en Estados Unidos, y que es utilizada como taller artesanal mientras regresa a ocuparla.

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