Sal de tierra / Zapotitlán Salinas, Puebla

Cuando viajamos a la ciudad de Oaxaca por carretera, después de pasar la ciudad de Puebla y Amozoc, está la desviación hacia Oaxaca no sin antes pasar por Tehuacán. Y  justo entre aquella ciudad y Oaxaca siempre nos sorpende un paisaje imponente y único. Cerros repletos de cactáceas columnares como si de un ejército de vigilantes estoicos se tratara. Y aunque es conocido ese paisaje perteneciente a la reserva de la biósferea Tehuacán-Cuicatlán, poca gente se aventura a descubrir las maravillas que albergan los poblados cercanos como San Antonio Texcala y Zapotitlán Salinas. 

En el primero, abundan las canteras de Onix blanco, grandes conformaciones de roca semi preciosa que se utiliza para la elaboración de artesanías y productos de uso doméstico. Vale la pena dar un paseo a pie por alguna de estas canteras, ya sea para presenciar como trabaja la gente que extrae el mineral o tan solo para disfrutar el paisaje y los sonidos de la fauna que habita la zona. Un poco más adelante está el pueblo llamado Zapotitlán, Salinas, porque muchos de sus habitantes viven de trabajar las tierras comunales que heredaron, pero en vez de sembrar, las utilizan para elaborar lo que se conoce como sal de tierra, ya que en este lugar no hay mar. Pero lo hubo, hace 80 millones de años y existen infinidad de pozos en las montañas que conservan y filtran el agua salada que alguna vez perteneció a esos mares que inundaban estos terrenos.

Es así que desde varios puntos, inlcuso desde la carretera antes de llegar al pueblo, se pueden ver las particulares construcciones de piedra en forma de terrazas, conocidas como salinas de interior o manantiales, que son cuadrículas con divisiones para contener una cierta cantidad de agua y que no son muy profundas para que pueda darse el proceso de evaporación.  El proceso de elaboración de la sal es bastante complejo por los diferentes pasos de “lavado” que implican repeticiones que parecieran absurdas. Y digo que es un proceso complejo, no porque haya mucha maquinaria, sino por el conocimiento alquímico de esta gente que labora bajo el sol, y de manera totalmente artesanal, la sal exquisita que es exportada a varios países para su uso en cocinas gourmet.

Ellas y ellos trabajan sus propias salinas, que a su vez han heredado de sus padres y abuelos, es decir, generalmente no son trabajadores a sueldo, sino que esta labor forma parte intrínseca de su identidad y forma de abordar la vida cotidiana. Muchos han nacido allí mismo, como Celedonio Lorza Valiente, quien nació en una vieja casa frente a la Capilla enterrada, en las Salinas del río, en la zona que se conoce como salinas grandes. Celedonio es el protagonista del video que aparece más abajo, como una muestra de la dedicación y paciencia que se debe tener para llevar a cabo esta labor ancestral.  Pasar agua de un contenedor a otro con una pequeña vasija y filtrarla con una bolsa de plástico, sentado en una sillita de madera, todo el día.

Hay muchos estudios antropológicos sobre los orígenes y procesos de la elaboración de sal, sirvan estas imágenes y video tan solo para un goce estético del paisaje del lugar y una pequeña muestra de la dedicación de esta gente al trabajo de sus tierras para producir la sal de tierra.

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